La paradoja de la violencia hacia las mujeres

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“Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos”
Jean-Paul Sartre

No me es posible entender la historia de nuestro querido México, sin la participación activa y responsable que siempre ha distinguido a las mujeres, en todos los ámbitos y en todas las épocas. El impacto de su tan preciado dinamismo ha configurado positivamente nuestra realidad y ha contribuido al continuo desarrollo social, cultural, político y económico de nuestro país.

Dando la pauta a un proceso dinámico, generado por ellas, en aras de obtener el reconocimiento progresivo de sus derechos humanos. Consolidando con el transcurso del tiempo esa prevalente y ya relevante exigencia de que se les garantice una vida con las condiciones de respeto, dignidad, equidad, igualdad, libertad, autonomía, no discriminación, equidad de género y la transversalidad de la perspectiva de género.

Los avances son enormes, de manera concreta, debo mencionarles que fue precisamente en el año de 1993 cuando el tema de la violencia contra las mujeres comenzó a ser abordado responsablemente por la comunidad internacional y principalmente por el Estado mexicano, que adopta la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (CEDAW), y automáticamente se convierte en el primer instrumento nacional, orientado en prevenir y erradicar los diversos tipos y modalidades de violencia contra la mujer.

Posteriormente nuestro país ratificó el 12 de noviembre de 1998 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer denominada ”Convención Belém do Pará’, instrumento que reafirma de manera contundente que la violencia contra la mujer es una ofensa a la dignidad humana y una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres.

Siguiendo esta tendencia, en el 2007 se emitió la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que contiene de manera detallada lineamientos jurídicos y administrativos, así como de manera concreta los tipos de violencia -física, patrimonial, económica y sexual- con sus modalidades -familiar, laboral, comunitaria e institucional-, e incluye y adecua otros tipos de violencia como la psico-emocional, la feminicida y la ejercida en contra de los derechos reproductivos.

Con esta nueva lógica jurídica se pretende abordar todos los tipos de violencia que sufren las mujeres en su vida cotidiana, ya sea en su entorno cercano (familia, barrio, trabajo, escuela, etcétera) o en la esfera pública (centros recreativos, parques, transporte público, entre otros).

Observar detenidamente lo anterior, me hace reflexionar profundamente en las pretensiones de la mujer y que las mismas, comienzan a configurar nuestra realidad de manera distinta. Incluso, me es posible aseverar que esos nuevos derechos deben ser considerados en toda reforma estructural que se realice en nuestro país, de manera tal, que incidan de manera positiva en el ámbito cultural e institucional.

Lo anterior necesariamente implica una nueva forma de concebir y formular los procesos jurisdiccionales y administrativos, para adoptar nuevas metodologías en las estructuras institucionales, acorde con los estándares internacionales en materia de Derechos Humanos y del debido proceso.

Y es en este contexto de progreso, por lo que me resulta deleznable advertir esa paradoja, en donde existiendo leyes tan progresistas aún se mantengan esas formas tan descaradas de violencia a la que sigue sometida la mujer (incluso institucional), lo cual me lleva a recordar mis clases de amparo, en las que alguna vez al tocar el tema mi profesor de dicha materia comentó, con una voz pasiva y señalando con el dedo hacia el suelo, que la violencia hacia la mujer era inconcebible, que era urgente modificar esa lógica perversa y que quien violentaba a una mujer, sin importar la forma, merecía otra jurisdicción (espero recuerde su comentario).

Es urgente e indispensable como sociedad asimilar lo anterior, para que la actuación de todos los servidores públicos esté a la luz y vista de aquellas personas que lo requieran, lo que sólo puede suceder cuando se exija que se cumpla a cabalidad el nuevo espíritu establecido por el constituyente permanente, es decir, en aras de materializar la nueva lógica constitucional.

Publicado en SDPNoticias: http://www.sdpnoticias.com/columnas/2013/06/07/la-paradoja-de-la-violencia-hacia-las-mujeres

Publicado por Armando Juárez Bribiesca (autor) desde WordPress para BlackBerry