Hans Kelsen

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De familia judía alemana, Hans Kelsen nació en Praga el 11 de octubre de 1881, en el aquel entonces Imperio Austro-Húngaro. Sus padres  fueron Adolf Kelsen y Löwy Auguste; su padre provenía de Brody – en la región de Galitzia, en lo que hoy es Ucrania – y su madre de Jindřichův Hradec – Bohemia del Sur, hoy en la República Checa – y se conocieron en Praga dónde Adolf buscaba prosperar con su negocio de lámparas. Con tal fin en 1883 la familia se muda a Viena donde Adolf Kelsen abre de nuevo una pequeña tienda de lámparas  por la cual la familia se establecería de manera definitiva en tal ciudad.

Hans Kelsen inició su educación elemental en una escuela privada aunque posteriormente; y debido a las complicaciones económicas que sufría el negocio de su padre, debió transferirse a una escuela pública, lo cual él consideró como una situación humillante pues al haber solicitado una beca, la escuela privada se la negó al argumentar que adolecía de “brillantez académica”. A pesar de no ser un estudiante destacado, Kelsen, logra aprobar el examen de ingreso al prestigioso Gimnasio Académico de Viena  (Akademisches Gymnasium), aunque permanece siendo un estudiante promedio. Sin embargo, es en esta etapa de su vida en la que desarrolla una gran pasión por la literatura, sobre todo cultiva su interés por la literatura de contenido predominantemente filosófico como las obras de Friedrich Spielhagen, Knut Hamsun ó Arthur Schopenauer – obras de las que adquirió una visión un poco pesimista de la vida –; posteriormente encontraría al autor que ejerció mayor influencia en su pensamiento, Immanuel Kant; el cual como núcleo su filosofía ubica al sujeto, el cual crea al objeto en el proceso del conocimiento; dicha idea fascinó al joven Kelsen, cuya autoconciencia se había encontrado dañada por la escuela y por el ansia de autosatisfacción, así, encontró en esta interpretación subjetivista de Kant que colocaba al “yo” como centro del mundo, su expresión filosófica adecuada. También, es durante esta etapa de su vida que desarrolla un gran gusto por diversas materias como la física, las matemáticas y sobre todo la filosofía[1].

Para el año de 1900 se gradúa del Gimnasio Académico con la intención de estudiar Filosofía, pero al cumplir un año de servicio militar su idea cambia; durante ese año, deja  un poco de lado la práctica de la lectura y medita su futuro, así, al considerar que nunca lograría nada relevante estudiando Filosofía pondera las posibilidades de ser abogado o médico – siendo dichas carreras las preferidas por sus padres para él –, ya que ambas profesiones implicaban un alto reconocimiento dentro del ámbito social en que sus padres se desarrollaban.

Ya en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas, Kelsen se decepciona amargamente ante sus primeras impresiones de las clases en la facultad, considera que la mayoría de los maestros sólo recitaban ideas sin conectarlas con la realidad o con la historia; situación ante lo cual él podía aprender en dos semanas todo un curso simplemente leyendo el libro de texto, otros maestros eran pésimos oradores a los que les costaba mucho esfuerzo hablar y algunos eran simplemente una figura cómica. Sin embargo había un profesor que realmente le causaba un interés penetrante a Kelsen y con el cual asistía siempre a clases; era su profesor de Historia de la Filosofía del Derecho, Leo Strisower, el cual al hablar de Dante Alighieri, mencionaba que éste tenía un escrito sobre filosofía política; De Monarchie, el cual inspiró e incitó a Kelsen a exponer la teoría política de Dante, escribiendo así lo que en pocos años sería su primera obra denominada “La Doctrina Política de Dante Alighieri” (1905).

Al mismo tiempo, Kelsen comenzó otro proyecto considerablemente ambicioso que consistía en someter los problemas capitales de la Teoría del Derecho Político a una investigación crítica. Kelsen consideraba que en las exposiciones comunes de la Teoría del Derecho imperaba una ausencia total de exactitud y fundamentación sistemática, así como una gran confusión en el planteamiento de dichos problemas, por lo cual le pareció necesario establecer una rigurosa distinción de la ciencia jurídica con la ética y la sociología; así al leer la “Ética de la Voluntad Pura” – gracias a ésta obra se puede presumir que Kelsen haya denominado a la Teoría Pura del Derecho como tal – de Hermann Cohen encontró un símil con el planteamiento de su problema. Cabe destacar que dicha teoría fue explicada personalmente por Cohen para que Kelsen entendiese el planteamiento de la pureza metódica[2].

Para la segunda mitad de sus estudios profesionales Kelsen superaría la apatía que había sentido hacía la carrera en su primer mitad, la cual se orientaba a la parte histórico-jurídica, mientras que la segunda se orientaba al Derecho Positivo austríaco. Así tomo especial atención a las clases de su maestro Eduard Bernatzik que se enfocaba en cuestiones político-prácticas conectadas con la Constitución austríaca y cuya clase se distinguía por ser un gran foro de discusión y de exposición de ideas críticas con ironía y agudeza. Durante esta etapa de su vida, Kelsen, vislumbra que sus posibilidades profesionales-académicas se veían limitadas por su ascendencia semita, por lo cual se bautiza en la religión católica; aunque en realidad él era y seguiría siendo totalmente indiferente a la religión en general[3].

Kelsen adquiere su doctorado en Derecho en el año de 1906 y para el año de 1908 consigue una beca para ser asistente de Georg Jellinek en Heidelberg; Kelsen opinaba que las aportaciones históricas y sociológico filosóficas habían sido de considerable importancia para la Teoría del Estado del siglo XIX; sin embargo, consideraba que en el campo de la Teoría del Derecho – que era el que le interesaba – Jellinek era débil y nada original; tales contradicciones evitaron que Kelsen y Jellinek tuviesen una relación estrecha. Por otro lado, durante su estancia en Heidelberg, a Kelsen le llamaron mucho la atención las ideas de Max Weber, quien en aquellos días estaba dando clases en Heidelberg, no obstante, Kelsen no llegó a conocer a Weber sino hasta años después, ya que en aquel entonces los círculos sociales de Jellinek y Weber eran totalmente opuestos[4].

Ya para el año de 1911 Kelsen comienza a dar clases de Derecho Constitucional y Filosofía de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Viena.

En 1917, durante la Primera Guerra Mundial, Kelsen se ve involucrado un proyecto cuyo fin era crear una constitución militar, así sería nombrado asesor jurídico, lo que lo pondría en estrecha relación con los grupos políticos que se organizarían para posteriormente; al fin de la guerra, dar nacimiento a la República de Austria. Ya en el año de 1918, Kelsen participaría en el proyecto de creación de una Constitución Federal para la nueva nación, a dicho proyecto añadiría las novedosas ideas como la creación de una democracia parlamentaria moderada por un tribunal constitucional que tendría la última palabra interpretativa de la ley[5].

En el mismo año Kelsen regresa a dar clases en la Universidad de Viena, y es en esta época en la que se comienza a hablar de la “Escuela de Viena” integrada también por Alfred Verdross y Felix Kaufmann; a dicha “escuela” se acercarían un grupo de estudiantes extranjeros que buscaban tomar lecciones con el “hacedor de constituciones” – como era llamado Kelsen en aquel entonces –, entre esos estudiantes se encontraba Luis Recaséns Siches[6]. En 1920 se promulga finalmente la Constitución Austriaca.

Ante la destrucción del Tribunal Constitucional en 1929 por los conservadores como estrategia para derrocar a los socialdemócratas, Kelsen decide en busca de preservar su vida y la de su familia irse de Viena e integrarse en 1930 a la Universidad de Colonia en Alemania; durante sus años en Colonia, Kelsen fue invitado a dar varias cátedras alrededor de Europa; principalmente en Ginebra, y es justamente en este periodo en el que Kelsen se interesa por lo relativo al Derecho Internacional y publica su famosa Teoría Pura del Derecho.

Ante las constantes amenazas que le acosaban en Colonia por su ascendencia semita, Kelsen se muda a Praga para dar clases en la Universidad Alemana de Praga; sin embargo ante los brotes nazis que amenazaban la independencia de Checoslovaquia y el inicio de la Segunda Guerra Mundial, Kelsen decide aceptar la invitación de integrarse como docente a la New School for Social Research en Estados Unidos y para 1941 es invitado como profesor invitado a Harvard donde aspiraba a tener un puesto permanente, sin embargo ante la negativa de Harvard, Kelsen acepta la invitación de la Universidad de California en Berkeley para integrarse al personal docente.

Kelsen pasaría el resto de su vida de forma muy modesta en Berkeley y aceptando varias invitaciones para dar conferencias alrededor del mundo, entre ellas visitó la Facultad de Derecho de la UNAM en el año de 1960. Finalmente Hans Kelsen muere en Berkeley en abril de 1973 a los 91 años y dejando irresuelta su Teoría General de las Normas[7].

Bibliografía:

 

  • Hans Kelsen, Vida y Obra. Aladár Métall, Rudolf. Trad. Javier Esquivel. Ed. IIJ-UNAM. México, 1976.
  • Hans Kelsen: bitácora de un itinerante. Alarcón Olguín, Victor. El Otro Kelsen. Correas, Óscar et al. Ed. IIJ-UNAM. México, 1989.

 

[1]Hans Kelsen, Vida y Obra. Aladár Métall, Rudolf. Trad. Javier Esquivel. Ed. IIJ-UNAM. México, 1976. Pág. 12.

[2]Hans Kelsen, Vida y Obra. Aladár Métall, Rudolf. Trad. Javier Esquivel. Ed. IIJ-UNAM. México, 1976. Págs. 14 – 15.

[3] Kelsen nunca negó su origen judío, así como tampoco lo mostró con insistencia. Era agnóstico frente a la religión e indiferente a la nacionalidad.

[4]Hans Kelsen, Vida y Obra. Aladár Métall, Rudolf. Trad. Javier Esquivel. Ed. IIJ-UNAM. México, 1976. Págs. 17 – 19.

[5]Hans Kelsen: bitácora de un itinerante. Alarcón Olguín, Victor. El Otro Kelsen. Correas, Óscar et al. Ed. IIJ-UNAM. México, 1989. Pág. 21.

[6]Hans Kelsen, Vida y Obra. Aladár Métall, Rudolf. Trad. Javier Esquivel. Ed. IIJ-UNAM. México, 1976. Pág. 36. Y Hans Kelsen: bitácora de un itinerante. Alarcón Olguín, Victor. El Otro Kelsen. Correas, Óscar et al. Ed. IIJ-UNAM. México, 1989. Pág. 21.

[7]Hans Kelsen: bitácora de un itinerante. Alarcón Olguín, Victor. El Otro Kelsen. Correas, Óscar et al. Ed. IIJ-UNAM. México, 1989. Pág. 25 – 26.

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