LA HUERFANA

la huerfana
#iustópico

Existen momentos de ocio en los que, nos enfocamos a realizar ciertas actividades, que si bien no son netamente creativas, éstas si que resultan ser productivas intelectualmente. Y lo anterior es así, porque la presente actividad nos da la pauta a la reflexión. Con la finalidad de contextualizar mis aseveraciones, quiero iniciar recordando la siguiente frase de Hellen Keller, formulada de la siguiente manera: “La persona más patética del mundo es la que tiene vista pero no visión”.

Una frase muy ad doc, si consideramos que la autora fue una escritora que a muy corta edad quedó sorda y ciega a causa de una grave enfermedad. Y claro, porque nos sirve de referencia para lograr los fines aquí propuestos, los cuales consisten en analizar y reflexionar en torno a la película “la huérfana”, que fue dirigida por Jaume Collet-Serra y protagonizada por Vera Farmiga, Peter Sarsgaard e Isabelle Fuhrman.

El preludio

Debemos considerar, que los datos generales de la película no son los que pretendo destacar, por el contrario, son las características propias del suspenso comprendidos en la trama y la forma, en como se desenvuelve ante el espectador hasta llegar al terror.

Precisado lo anterior, de inicio, podemos advertir un énfasis subliminal apegado al suspenso, ya que no existe nada mejor que iniciar una película con una pareja feliz que se encuentra en el hospital, y que todo nos indica que perderá a su bebe, pero las enfermeras lo presentan ante la madre ensangrentado. Pero pueden estar tranquilos, ya que es el momento justo para despertar de un mal sueño y tomar un fármaco. Es decir, nada fuera de lo normal para una mujer que aparentemente tiene problemas con el alcohol y que incluso padece problemas psicológicos por la pérdida de una hija en el nacimiento.  

Si el comienzo es surrealista, se continúa con una escena en donde una niña de no más de 6 años de edad sale corriendo de un edificio, el cual tiene enmarcado un letrero que dice “Escuela para Sordos“. Para posteriormente, esa niña (Max) abraza a quien parece ser su madre (Kate) y le saluda con especial afecto en un lenguaje de señas, y es en éste lenguaje, que comienzan a intercambiar opiniones del día.

Una escena que nos permite reflexionar en torno a las limitaciones humanas, y como éstas, permiten desarrollar otras capacidades y potencializar otros sentidos. Pero, tengamos en mente ésta consideración y volvamos a nuestro inicio sui generis, el cual rápidamente nos envuelve en lo cotidiano y lo común, como puede ser el fin del día de cualquier persona, en donde antes de dormir la niña (Max) quiere que su madre (Kate) le lea un cuento.

Si en ocasiones resulta difícil contar un cuento teniendo todos los sentidos, más difícil resulta contar una historia de imágenes con señas en donde un niño pierde a su hermano y éste se marcha a los confines de la nada (con Dios intuirían los religiosos).

La adopción

Ya envueltos en la trama, el espectador puede advertir los problemas personales que aquejan a Kate al grado de casi sufrir un accidente de tránsito. Lo que nos permite identificar a una persona con inestabilidad emocional, que ingiere medicamentos, con un gusto por tocar el piano y con poca tolerancia a la frustración que trasciende en la atención hacía sus hijos (Dani y Max) y su esposo (John), por la pérdida de su bebe de nombre Jessica.

El sentimiento de culpa y los problemas que aquejan a Kate y a John, les llevan a decidir a adoptar una hermana para su hija Max, presentándose en un orfanatorio y deciden elegir a Esther, quien aparentemente cuenta con la edad de nueve años de edad pero al momento de conocerla, canta una canción que no corresponde a su edad, dice que es “diferente”, que es de Rusia, habla un perfecto inglés, cuenta con un collar, muñequeras y para entonces sabemos que sus padres murieron en un incendio.

La incorporación de Esther a la familia

Desde un inicio Esther manifiesta una alta capacidad intelectual al momento de aprender el lenguaje de señas, comunicándose perfectamente con su “hermana” Max. Pero, desde un inicio a su “hermano” Dani le sorprende su vestimenta, la forma en como ella corta su comida perfectamente, la forma en como viste en la escuela con vestidos pasados de moda, cuando otras niñas usan pantalones vaqueros y camisetas. En esa línea el espectador puede deducir como Esther pinta como un adulto experto, y cuando se baña canta una canción que no es propia de su tiempo e incluso entiende perfectamente el contenido de la palabra “fuck” y carga con absoluta pericia un arma. Sin perder de vista su peculiar vestido negro y el maquillaje que usa para tratar de seducir a su padre adoptivo.

En este punto nos resulta evidente identificar la discapacidad auditiva de Max, de tal forma que ésta resulta ya irrelevante. Pero, por otra parte al momento que Esther mata al ave herida por Dani, nos resulta complejo identificar el mal inherente a ella por sus decisiones. Es en este tipo de realidades que debemos preguntarnos qué es lo evidente (Discapacidad de Dani), y que no lo es (el mal en Esther).

Las situaciones extrañas

Desde el momento en que Esther comienza a vivir con los Coleman, una serie de situaciones extrañas comienzan a suceder:

  1. La chica que se burlaba de Esther en la escuela se desliza fuera de la resbaladilla y se rompe el tobillo;
  2. La hermana Abigail del orfanato desaparece después de visitar los Coleman;
  3. John y Kate se encuentran cada vez más preocupados;
  4. Esther amenaza a Max y a Dani;
  5. Kate comienza a buscar en Google el trastorno antisocial de la personalidad ya que presiente que hay algo mal con Esther;
  6. El accidente que sufre Dani cuando se quema su casa de juegos; y
  7. Finalmente, Kate contacta con el orfanato en donde estuvo Esther y descubre que no es un orfanato, que se trata de un hospital mental.

Es posible preguntarse en ese punto:

¿Cómo una niña de nueve años pudo estar en un hospital mental?

La verdad en torno a Esther

El doctor le llama a Kate y ésta le pregunta en torno a la niña; a lo que él, sorprendido le responde: ¿Qué niña? Esther, aparenta ser una niña le comenta, pero… no es una niña pequeña en absoluto. Aparte de ser una letal asesina en serie, padece una forma de hipopituitarismo y que según mis conjeturas deduzco que tiene aproximadamente unos treinta y tres años de edad. Por si fuese poco, su nombre tampoco es Esther. Preocupado el Dr., le recomienda a Kate lo siguiente: Avísele de inmediato a su familia y llame a la policía. 

Conclusiones

La película respecto de la cual realizamos un somero análisis, nos permite identificar un debate de fondo que subyace en torno a las apariencias y a los engaños, sintetizados de la siguiente forma:

  1. El personaje de Esther es en sí mismo un engaño, al ser una persona adulta que pretende hacerse pasar por una niña y tomar decisiones premeditadas para cometer delitos.
  2. El personaje de Max está definido por su inocencia, por su discapacitada y por los prejuicios que giran entorno a ella.

Si reflexionamos en torno a éstos dos últimos puntos, nos habremos de dar cuenta que el debate radica, por un lado, en torno a las apariencias definidas por la discapacidad derivada de una enfermedad, defecto genético o de un padecimiento físico o psíquico (lo evidente); por el otro, el engaño como un medio para tomar decisiones premeditadas para cometer delitos (lo no evidente).

Entonces es dable preguntarles:

 ¿Con base en los prejuicios, qué resulta ser evidente y qué no lo es?

Nota importante: Espero les resulte ver la película y me compartan sus opiniones.

Véase la película en el siguiente link (PC): 

http://pelis24.com/peliculas-actualizadas/668-la-huerfana-2009-online.html