La etnografía jurídica

Respecto del tema que nos ocupa es dable considerar de inicio que en la terminología contemporánea se distingue, por un lado, a la etnología que comprende el esfuerzo por desarrollar explicaciones rigurosas y con bases científicas de los fenómenos culturales, comparando y contrastando muchas culturas humanas. Por el otro, tenemos a la etnografía que pretende lograr la descripción sistemática de una sola cultura contemporánea, frecuentemente por medio del trabajo de campo.  

Lo anterior, adquiere relevancia si consideramos que la “razón humana” es más un tópico argumentativo que una fuente del derecho, que se comprende a partir de analizar meticulosamente la historia y la concatenamos con la moderna etnología, lo que ha dado la pauta a muy diversos ordenamientos jurídicos, no siempre homogéneos y con marcadas modulaciones y matices que permite diferenciarlos.

Ésta perspectiva, subsumida en el derecho natural, quizás pudo satisfacer determinadas necesidades en otras épocas, cuando precisamente había encontrado un criterio material y uniforme para determinar el derecho justo, pero actualmente es totalmente insuficiente, si se analiza desde el punto de vista de las exigencias metodológicas que se derivan de las críticas de la razón pura y la razón práctica.

Luego entonces, la etnografía jurídica pretendiendo superar dichas limitaciones se comprende como un método inicialmente desarrollado por la antropología cultural que trabaja con una amplia gama de fuentes de información. Es dable asimilar que también incluye los estudios descriptivos definidos con base en la metodología cualitativa, en aras de proporcionar una imagen de la vida, del quehacer, de las acciones, de las prácticas culturales, de los grupos en escenarios específicos y su adecuada contextualización.

En consecuencia, podríamos aseverar que este método de investigación social no requiere un diseño extenso previo al trabajo de campo, como las encuestas sociales y los experimentos. Pues la estrategia, e incluso, las orientaciones de la investigación pueden cambiarse con relativa facilidad, de acuerdo con las necesidades requeridas por el proceso de elaboración en el ámbito teórico y solamente limitado por las hipótesis de la investigación en cuestión. Por tanto, las ideas pueden ser rápidamente comprobadas, y si son prometedoras,  incluso puede resultar posible el llevarlas a la práctica.

En este sentido la etnografía jurídica nos permite proseguir a través del desarrollo teórico de una forma altamente creativa y económica, en el que su contribución no se limita a la fase de desarrollo teórico que contempla mucho más que la descripción, pues incluye la comprensión e interpretación de fenómenos hasta llegar a teorizaciones más compleja en torno a los mismos.

Habremos de considerar el enfoque etnográfico – metodológico para el estudio de los procesos penales, el cual no solo elude a todo problema causal o etiológico, sino que además plantea la clásica pregunta sociológica de si la comprensión subjetiva es científicamente posible. Este enfoque no hace hincapié en las limitaciones con que deben enfrentarse los hombres, sino en mostrar el aspecto constitutivo activo de la actividad humana. Pues, se concibe al hombre como participante en la producción y construcción de la estructura social.

Por otra parte, debemos considerar que la etnografía en su modalidad lingüística incluso nos permitiría ocuparnos de la cultura no lingüística, y esto por supuesto que tendría un impacto relevante, pues nos daría la pauta para identificar aquellos elementos que determinan la cosmovisión comprendida en una lengua, así como el papel que desempeña el lenguaje en el ámbito jurídico, político e histórico.

Por último, y a manera de ejemplo, nos pudiese resultar posible analizar con base en todo lo anteriormente expuesto, el resurgimiento que en el Nuevo Sistema de Justicia Penal tiene la víctima, la reconciliación y la reparación del daño, y todo ello, a partir del Derecho Comparado. En concreto, una comparación con los modelos de programación de mediación estadounidense, la investigación de ciertos paradigmas históricos y etnográficos de la solución del conflicto vinculado a la aparición de “victimología”, entendida ésta como una ciencia que pretende estudiar a la víctima teniendo  como punto de partida la crisis externa del ámbito penal, y que incluso nos obligaría a considerar, la posible influencia del pensamiento criminológico que pretende devolver los conflictos a sus protagonistas y a la víctima como pilar determinante del conflicto.