La continua expansión del derecho penal de excepción

Armando Juárez Bribiesca

Vivimos tiempos en los que la preocupación y ocupación de: los Intelectuales, de los Legisladores y del Poder Judicial, subyace en pretender legitimar el Derecho penal del enemigo o el denominado régimen de excepción. Esos esfuerzos por fundamentar esa modalidad del derecho penal de cuño nazi, merece que nos ocupemos de su critica, pues no me resulta lógico que, impere en nuestro sistema jurídico el presupuesto e hipótesis jurídica de negarle la condición de personas a los justiciables, y ello con el fin, de disminuir y limitar sus derechos de manera significativamente diferenciada para  tratarlos como enemigos.

Es evidente, que en el fondo, lo que se busca es limitar los derechos fundamentales de naturaleza procesal y facilicitar el enjuciamiento de los justiciables. Lo anterior, repercute en el aspecto técnico jurídico y en la política criminal, de una forma en que parece que aún los ciudadanos no tienen conciencia de contar con un derecho penal de cuño nazi.

El mayor exponente del Derecho penal del enemigo, conforme a mi experiencia es el Aleman Jakobs quien hace tiempo precisió que, lo que cabe encontrar en la discusión científica de la actualidad respecto de este problema es poco, y con tendencia a nada; y que incluso, sorprendente que con bse en la lógica del derecho penal del enemigo, se debe aceptar que los resultados de los diagnóstico dan miedo, y su formulación indeseable, pero se asume como necesaria (de los males, el menor).

El Derecho penal del enemigo que actualmente se formula y legisla, parte de un discurso quirurgico, que se acompaña de planteamientos teóricos y políticos que aparentemente justifican su justificación cientifica; pero, que de forma irremediable  subyacen en una concepción de guerra que supuestamente pugna por la protección de la sociedad de las formas y consecuencias de la criminalidad de alto impacto ocasionada por los denominados enemigos.

Es estúpido pensar, que dicha legislación de guerra (militar), será suficiente para abatir los problemas de nuestro tiempo, y por otra parte, es muy ingenuo pensar que no se debe criticar dicho derecho de excepción. El ejecicio del ius punniendi que detenta el Estado y que se comprenden en el derecho penal del enemigo, es deliberadamente hostil y deshumanizado.

En lo personal no basta con adoptar ciegamente y a través de los procesos de neocolización académica, el discurso estructurado Alemán de cuño nazi; sin comprender sus excesos y sin advertirlo como un instrumento eficaz de control social que nos permite, en su versión radical el etiquetar a los justiciables como enemigos.

Entiendo también, que en el ámbito academico no es tiempo para realizar este tipo de reflexiones, y tampoco es dable reflexionar respecto de un derecho penal autenticamente democratico; y no como ocurre actualmente, el pretender justificar un derecho penal autoritario en cubierto con ropajes democraticos. Las formas de reflexionar en una y otra modalidad, nos permiten aseverar si contamos con un Estado con Derecho o si tenemos un Estado de Derecho.

Los resultados a largo plazo serán negativos, y ello es así, porque considero que el orden social que se pretende confeccionar a partir de pretender definirla a partir de la sanción genera graves conflictos en el ambito individual de las personas que seràn aniquiladas por ser consideradas enemigas o por pensar de otra manera.

Esa necesidad de pensar de otra manera nuestro sistema jurídico, y nos obliga a formular la aseveración de que, en éste la presunción de inocencia es la excepción y la prisión preventiva automatica u oficiosa es ya la regla general.

Así los problemas de nuestro tiempo. Véase:

 

DICTAMEN ART. 167 CNPP PRISION PREV. OFICIOSA

PROYECTOS DE INICIATIVAS EN MATERIA DE SEGURIDAD Y JUSTICIA PENAL

Un comentario

  1. Gracias

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