legislar por el control de las redes sociales

Conforme se acerquen las elecciones de 2021 en México, será mayor la atención que le otorguen los especialistas a la pandemia y a su vinculo con las plataformas digitales; ya que, para entonces será mucho más fácil advertir la relevancia de las redes sociales como un medio más eficaz para que los partidos políticos difundan las propuestas de sus candidatos ante las límitantes sanitarias que impone la pandemia.

En dicho contexto, es dable advertir que la pretensión por obtener el control por las redes sociales se advierte implícito en el impedimento por realizar eventos masivos de proselitismo político. Lo anterior, es un panorama casi seguro ante el lento proceso de vacunación de la población contra el Sar Cov2 y/o Covid – 19; por tanto, la forma tradicional de hacer campañas políticas, necesariamente deberá ser reemplazada por los eventos y propaganda virtual.

En consecuencia, el pretender legislar en torno a las plataformas digitales será necesario para aquéllos que contenderán por el poder político y conlleva el interés de las organizaciones políticas, así como de los gobernantes que ambicionan su control.

El tema no es sencillo, y si bien, actualmente es posible usar libremente  plataformas como: Facebook, Twitter, Instagram, TikTok, etcétera; también es cierto que, de forma incipiente ya resulta posible identificar las diversas modalidades de influenciar a los votantes con base en la tecnología. 

Lo delicado, es que dichas formas de influenciar a las personas mediante la tecnología (redes sociales), no sólo va dirigida al ámbito político; lo cierto es que, también va dirigida a diversas modalidades, intereses e incluso mercados.

El fenómeno es complejo, y considero que, por supuesto que habrá de repercutir en todos los ámbitos y Derechos Fundamentales; de forma tal, que incluso también habrá de impactar en los sistemas de justicia penal de todas las latitudes. 

Con todo, la pretensión de legislar en torno a las plataformas digitales en el ámbito electoral, me permite identificar la punta de un iceberg, bien dirigido y bien diseñado; pero, al final sólo estamos ante un mecanismo de control social del que se aspira a tener el monopolio.  Véase: