LA INCONSISTENCIA DEL ARTÍCULO 148 DEL CÓDIGO NACIONAL DE PROCEDIMIENTOS PENALES:

Con la promulgación de la reforma constitucional del 18 de junio de 2008, el sistema penal mexicano se unió al bloque de países latino americanos que se alejan de la justicia penal de corte mixto tradicional, con ello se pretendió dar un giro trascendental para convertir el proceso en acusatorio y oral, con la expectativa de que la justicia en materia criminal fuera impartida de una manera más justa y equitativa, para lo cual quedaron erigidas las directrices fundamentales de este sistema en la reforma a 10 artículos constitucionales, sin embargo, el núcleo de la misma subyace en el artículo 20 Constitucional, pues en el se establecieron los principios del proceso que deberán replicarse y atenderse en la legislación secundaria para su aplicación objetiva e imparcial.

ACLARANDO LA ACCIÓN PARTICULAR

He sido especialmente crítico con el procedimiento del Código Nacional de Procedimientos Penales relacionado con la víctima. Igualmente he sido claro que dos instituciones pondrán en “juego” el prestigio y la capacidad del Ministerio Público en la implementación del proceso penal en México: el asesor jurídico de la víctima como coadyuvante con el ofendido y, la acción penal particular que desplaza al Ministerio Público.

ACCIÓN DE LA VÍCTIMA

El Ministerio Púbico ha sido considerado, en la teoría de los Derechos Humanos, la garantía orgánica no jurisdiccional más importante para la protección de los mismos.

Llama la atención el contraste que produce el Ministerio Público –federal y/o local- en México con el resto del mundo porque, debiendo proteger los bienes ínsitos en los tipos penales como derechos de la persona, es común decir que es el órgano más corrupto.

UNA SOMERA REFLEXIÓN EN TORNO A LOS MECANISMOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE CONTROVERSIAS Y LAS SALIDAS ALTERNAS EN LA PERSPECTIVA PENAL MEXICANA

Derivado de un grato intercambio de opiniones en las redes sociales, afortunadamente se generó en quien escribe una duda que incluso le da el título a esta primera aproximación, la cual he realizado con la simple teleología de tener una noción adecuada del tema que nos ocupa. Para llegar a buen puerto, considero que es necesario tener presente lo que la historia indica respecto de las primeras formas asumidas para la resolución de conflictos entre los hombres, las cuales, fueron producto de sus propias decisiones. Algunas veces al aplicar la ley del más fuerte o, en otros casos, por convenir el acercamiento para evitar el conflicto

El caso de la teoría del caso

Me ha dado una especial alegría que, superando las legislaciones acusatorias de los Estados de Durango, Quintana Roo y Aguascalientes, el Código Nacional de Procedimientos Penales haya sorteado el “trauma” conceptual de la Teoría del Caso.

¿Por qué alegría? ¿Por qué trauma? Porque, todo lo que se ha escrito en defensa de una teoría del caso ha puesto en evidencia la inopia y descubre la necesidad de comprender el proceso acusatorio desde una teoría del proceso.